domingo, 21 de marzo de 2010

"ESTOY DE ACUERDO..."

(Esto lo escribió Karina Rial, una chica de Buenos Aires. Invita a una reflexión crítica en momentos de afloramientos de neo-gorilismo y odio clasista).

La verdad es que creo que un problema recurrente que sufrimos los argentinos casi desde siempre, es la falta de capacidad que tenemos para escuchar al otro. Si el otro piensa distinto que yo, ya no merece la pena que escuche lo que tiene para decirme. Es posible pues, que en cuanto mis interlocutores vean de que va el mail, lo borren sin leer. A contrario sensu, muchos ni se gastan en escribirles o hablar con el que piensa distinto, perdiendo de vista ambos, pues, que mucho más puedo aprender, crecer y nutrirme del que piensa distinto, que del que dice y piensa lo mismo que yo.
Quiero escribir estas palabras, sin ánimo alguno de confrontar. Y lo hago porque todos los días recibo dos o tres mails criticando-denostando-puteando a Cristina Kirchner, con notas periodísticas o con chistes, "que la yegua ésta, que la maneja el bizco, que son los más corruptos de la historia", etc. etc. etc., y por eso quiero hacer una reflexión. Y porque si no hablo parece que estoy de acuerdo, y no lo estoy. Y porque muchos que piensan como yo, han decidido "callar para no discutir", pero yo aprendí que callar no le hace bien a nadie. Ni a los otros, ni a nosotros. Creo tener autoridad moral para hablar de "los políticos", porque me sumé a la militancia política a los 14 años, en lo que yo llamo la izquierda del radicalismo. Digo la izquierda, porque lo primero que me dieron para leer, en aquel entonces, fue un manifiesto llamad o "La Contradicción Fundamental: Pueblo y Antipueblo", y un par de libros de Jauretche, que marcaron mi ideario y mis sueños. Aunque después me haya tenido que ir del Radicalismo, para no traicionarme. CREO QUE TODOS SABEN QUE YO NO VOTE A CRISTINA: de hecho voté a Pino Solanas. Pero estuve haciendo un balance del accionar del gobierno de Cristina Fernandez, concretamente, (no el de Kirchner). De hecho, pensaba acerca de algunas medidas que me hubiera gustado que el gobierno de Alfonsín, al que defendí, y por el cual trabajé, hubiera tenido el coraje de tomar, y con las que estoy profundamente de acuerdo:

* Estoy de acuerdo con tener una Aerolínea de bandera estatal y no privatizada, NO IMPORTA QUE DE PÈRDIDAS. Aerolíneas Argentinas está para garantizar la conectividad, allí donde los privados no quieren ir porque no les conviene, n o está para hacer negocios. Argentina no termina en la Gral. Paz.
* Estoy de acuerdo con la Nueva Ley de Medios. Obviamente.
* Estoy de acuerdo con el modo en que se enfrentó la crisis económica internacional del año 2009. (Mantener los vínculos laborales, aunque sea subsidiando empresas, promoviendo el consumo, impulsando obra pública y construcción, que son industrias madres. ) De hecho estamos de pie a pesar de la crisis, y otros países a los que muchos pretendíamos huir -España, por ejemplo- están escupiendo sangre.
* Estoy de acuerdo con la Derogación de la fiesta negra de las AFJP. Soy coherente en esto: nunca me afilié a una. Siempre me quedé en el sistema de reparto.
* Estoy de acuerdo c on la Asignación Universal por Hijo de $180, que es de $720,- para el caso del hijo discapacitado, y nadie lo dice, ni siquiera el gobierno.
* Estoy de acuerdo con el Plan neokeynesiano de obras públicas, y la promoción de micro emprendimientos cooperativos para construcción de viviendas, en lugar de licitarlos para que se lo repartan entre Roggio, Techint y sus amigos.
* Estoy de acuerdo con la Ley de movilidad jubilatoria: es cierto que es poco, pero ahora los aumentos no dependerán de la voluntad de los gobernantes, ni de que sea o no año electoral. Poco, siempre es más que nada, que es lo que hasta ahora tenían.
* Estoy de acuerdo con la política de Derechos Humanos. Disfruté cuando bajaron el cuadro de Videla. JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS GENOCIDAS EN CARCELES CO MUNES.
* Estoy de acuerdo con modificar la carta orgánica del Banco Central para que constituya una herramienta del Estado y no un poder aparte cooptado por el poder económico.
* Estoy de acuerdo con la plata que maneja Milagro Sala, que por lo visto, está muy bien manejada. Estoy de acuerdo con que les construya casas, polideportivos y piletas de natación a los changuitos, que allí no tienen que pagar la entrada.
* No me parece pecado que el Estado quiera recaudar. Para hacer obras, necesita recursos. Eso no es "hacer caja".
* Estoy de acuerdo con la lucha contra los monopolios, comenzando por Clarín, que ya da vergüenza lo tendencioso y malintencionado de sus informes. Y la mala leche permanente d e s us comentarios. * Me parece de un machismo repugnante procurar permanentemente hacer quedar a la Presidenta como una boluda, sugiriendo que cogobierna con el marido, cuando ha dado cabales muestras de tener once veces más pelotas que él.
* Estoy de acuerdo con las retenciones móviles para el campo, porque creo que cuando nos va bien, está bueno. Y cuando nos va MUY BIEN, es una obligación moral compartirlo con quienes han ayudado a que me vaya muy bien, que son todos los empleados que tengo laburando en negro en el campo, que no tienen agua potable, ni les pago jubilación, y que mientras yo hacía "paro" y cortaba la ruta seguían en mi campo con el lomo al sol, levantando la cosecha. Y me dolió que, como dijo José Pablo Feimann, el gobierno casi se cae con el apoyo de la clase media, porque este es un país donde se le quiere sacar un 3 % a los terratenientes más poderosos y no se puede.
* Me parece notable que se usen con Cristina los mismos insultos que se usaban con Evita. Y lo digo como hija de una familia de gorilas, que creció escuchándolos.
* SI NOS TOMAMOS EL TRABAJO de entrar a la plataforma electoral del Frente para la Victoria, (yo me lo tomé) casi todas estas medidas estaban allí escritas y propuestas. O sea que eso de prometer y no cumplir no aplica en este caso. El que la votó y ahora la putea debió haber leído antes de votar. Y si no leyó, ahora sea responsable y bánquesela.
* No le envidio la cartera, ni el coiffeur, ni las carteras, ni los zapatos.
* Si la enganchan en una agachada, o en un acto de corrupción, deseo fervientemente que le den con un caño, porque habrá echado por tierra la esperanza y los sueños de un país mejor de mucha gente. Pero si el dato proviene de TN, me van a disculpar, pero no le voy a creer. Por aquello de Pedro y el Lobo, vio?
NO SOY KIRCHNERISTA, NI PERONISTA, PERO LA VERDAD QUE ESTOY DE ACUERDO EN UN MONTON DE COSAS. TENGO LA NECESIDAD DE DECIRLO PUBLICAMENTE PARA COMPENSAR TODAS LAS PUTEADAS QUE CIRCULAN, Y PORQUE COMO MI LABURO ES INESTABLE, HACE DOS AÑOS QUE NO ME PUEDO PAGAR EL PSICOLOGO, PERO ÈL ME ENSEÑO, AL IGUAL QUE MI TIA BEBA, QUE LAS COSAS HAY QUE SACARLAS PARA AFUERA!!! QUE TANTO!

KARINA RIAL DNI 21.764.660

"El peor analfabeto, es el analfabeto político. Él no ve, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. Él no sabe que el costo de la vida, el precio del pescado, de la harina, del alquiler, del calzado o del remedio dependen de las decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política. No sabe el muy imbécil, que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, el asaltante y el peor de los bandidos que es el político corrupto y el lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”

BERTOLT BRECHT

domingo, 14 de marzo de 2010

DIVERSIDADES (Apuntes)

Esto lo escribí como aporte al I Encuentro por la Diversidad (Domingo 14 de marzo, Piletón del Parque Avellaneda, San Miguel de Tucumán, 2010).


Un aspecto positivo innegable de la religión es que hace posible la herejía. Pocas fuerzas tan desestabilizadoras como las del deseo cuando se estrella contra los muros de la ley, gran ocasión para comenzar a pintarles a esos muros la ley del deseo. Ojalá pudiéramos todos formarnos en la voluntad partisana para ser capaces de decir: “cuando escucho la palabra ‘dogma’, empuño el deseo”; o mejor aún: “cuando caen sobre mí los dictados del dogma, dejo que me empuñe mi deseo”.

La cultura es la hidráulica del deseo. Lo paradójico es que este complejísimo conjunto de dispositivos de drenaje, encauzamiento y canalización reclame para sí los atributos de la naturaleza. El “orden natural de las cosas” es la fórmula más recurrente de los custodios del ordenamiento, siempre ansiosos de reducir el deseo a un catastro. Y sin embargo, las plataformas desde donde se prescribe este “orden natural” son las mismas que obturan —con el colosal artificio de sus estructuras— cualquier retorno a la naturaleza. Por supuesto, la invocación a la naturaleza contiene la magia autolegitimadora del apelar a lo irremisiblemente lejano o perdido. El deseo no es el agujero en la capa de ozono, no es la deforestación, no es la alteración del clima: el deseo es el ozono, es la fauna y flora, es el clima.

El deseo es la naturaleza humana misma, una naturaleza propia que no se ciñe a los dictados biológicos, de ahí que la historia consista mucho menos en la satisfacción de las necesidades que en la insatisfacción del deseo, de ahí que haya historia e historias, de lo contrario habría sólo historia natural.

Las civilizaciones son una fase de la naturaleza humana. No hay otra civilización que la del deseo. Allí es donde entran en tensión y diálogo con el deseo proyectos como el de la justicia, la verdad y la libertad. Allí también es donde se levantan los muros y se abren brechas entre lo que se quiere y lo que se desea.

El consumismo —de bienes y cuerpos— es banalización y domesticación del deseo.

La sexualidad humana no está dictada por la dotación genital ni las funciones biológicas. La sexualidad es cuestión de deseo. La sexualidad es permanentemente asediada por los dispositivos disciplinantes, incluyendo los dispositivos de la llamada “liberación sexual” según los cuales hay sólo una determinada vía para liberar la sexualidad.

Hasta la liberación cede a la tentación del dogma: así como habría sólo una determinada forma de ser hombre y ser mujer —la trazada por la heteronormatividad procreativa— habría una sola forma de liberarse sexualmente. De ahí los fantasmas de fundamentalismo infiltrados en la lucha feminista, lésbica y gay. Hay que echar a patadas esos fantasmas.

Del mismo modo que “ser hombre” o “ser mujer” son papeles socio-culturalmente construidos, “ser lesbiana” y “ser gay” son construcciones irreductibles al esencialismo de tal o cual repertorio de rasgos. Un proyecto de liberación debe proponerse el objetivo de despojarse de los esencialismos.

Mejor que el pronunciamiento de la liberación sería el despliegue cotidiano de tácticas y acciones emancipatorias. Una de estas acciones es la denuncia de cualquier práctica de intolerancia, estigmatización y odio sexual. Estas prácticas y las ideas que las sostienen deben ser objeto de enérgica confrontación.

Cuando sales del placard, ¿a dónde vas a dar? Quien sale del placard no se libera de poder alguno, sino que se sitúa en un enfrentamiento abierto contra el poder heteronornativo. Hay un afuera del placard, pero no hay un afuera del poder (Michel Foucault, dixit).

Una duda: ¿los homosexuales que demandan el derecho al casamiento legal, son conservadores que abrazan una institución caduca como el matrimonio, o libertarios que aspiran a tomar por asalto un gran bastión del imperio heteronornativo?


Por si no bastara con invocar un supuesto “orden natural de las cosas”, cierto bestiario fascista local pone en aceleración las partículas de su guisado ideológico —amalgama bizarra de telurismo, catolicismo y panteones precolombinos— para exprimirles a los pueblos originarios de las Américas jugos homofóbicos con que preparar nuevas pócimas… que de nuevas poco y nada tienen, más bien rancias sin remedio. Entonces ya no solo es la naturaleza sino aquel natural de estas tierras elevado ahora a la categoría de representante de otro orden infalible. Así nos dicen estos defensores de un nacionalismo enraizado en la noche más oscura de la razón que los Incas despreciaban a los homosexuales. Por lo tanto, a despreciar se dijo, total si es Inca es incuestionable, ahora que el imperio incaico devino en ley escrita con trazo grueso.

Removido el inca de cualquier pedestal fundamentalista, vayan algunas observaciones con respecto a la homosexualidad en los pueblos originarios. Antes de la llegada de los colonizadores, los nativos de estas comarcas y la mayor parte de sus civilizaciones tenían respeto y tolerancia por las personas de esta orientación sexual, así como por la mujer. En Centroamérica, las islas del Caribe y Norteamérica, los homosexuales eran considerados frecuentemente como seres especiales, mágicos, dotados de poderes sobrenaturales cuya cercanía era augurio de buena suerte. El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo relata que había indígenas que acostumbraban, para buscar protección y ayuda divina, llevar una joya de oro que representaba en bajorrelieve un hombre copulando con otro. La institución del "berdache" u hombre-mujer, mago y chamán, en muchas tribus de Norteamérica, así como los ejemplos escultóricos de las culturas mesoamericanas, indican una tolerancia y hasta aprecio de las prácticas homosexuales similar a las del mundo mediterráneo precristiano o las de la India clásica.

En los pueblos precolombinos cada grupo indígena concibió a la sexualidad de acuerdo con su cultura; en el Nuevo Reino de Granada, los caudillos desnudos promovían las relaciones homosexuales entre sus seguidores, lo que escandalizó al cronista fray Pedro Simón quien indignado sentenció a todas estas naciones por haber "caído en el pecado nefando". Según estudios antropológicos, los nativos de Ecuador respetaban la bisexualidad y, según sus leyes y creencias, para ser Chaman era necesario ser homosexual, lo cual implicaba sabiduría, la representación de lo masculino y femenino en un solo ser.

En México hay momentos en la historia del país en los que la homosexualidad y el transvestismo formaron parte normal de la sociedad y eran aceptados hombres que se vestían y realizaban actividades laborales como las mujeres. En el imperio Azteca algunas tribus del estado de Sonora permitían que ciertos hombres asumieran el papel de mujer sin necesidad de tener un esposo, ni tener que avergonzarse de ello en absoluto. Por ejemplo, en la tribu de los Mojaves, los jóvenes tenían libertad para elegir su propia identidad sexual mediante un rito sagrado en el que los infantes tomaban algún objeto femenino o masculino como obsequio. En las poblaciones Zapotecas de Oaxaca aún se pueden encontrar hoy en día los muxe, quienes son considerados parte de un tercer sexo. Los muxe nacieron varones pero se visten con ropa de mujer y asumen roles femeninos en la comunidad. Tradicionalmente los muxes también tenían el rol de iniciar sexualmente a los muchachos adolescentes, ya que no era socialmente aceptado que las jovencitas perdieran la virginidad antes del matrimonio. Un estudio antropológico realizado durante la primera mitad de la década de los 70's encontró que aproximadamente 6 por ciento de la población masculina del Istmo de Tehuantepec estaba compuesta por muxes. En el 2005, la directora mexicana Alejandra Islas filmó un documental acerca de las muxes de Juchitán de Zaragoza titulado "Muxes: Auténticas, intrépidas y buscadoras de peligro".

Muy a pesar de nuestra barbarie vernácula, son escasos los datos acerca del Imperio Inca en cuanto a este tema. A un hombre homosexual o gay se le llamaba hualmishcu, y a la lesbiana holjoshta. En la sierra sureña del Perú la homosexualidad no tenía aceptación alguna, en cambio en la costa central y costa norte era algo habitual. La homosexualidad femenina parece haber sido más conocida: según la crónica de Felipe Guzmán Poma de Ayala, Kapak Yupanqui tenía "un cariño muy especial por ellas" (las mujeres homosexuales). Los Incas sí tuvieron mucha consideración por las mujeres, las cuales gozaban de gran desenvoltura y libertad en el trato social e incluso podían participar en combates en tiempos de guerra. Igualmente, se les permitía ser bastante promiscuas sexualmente y participar en la toma de decisiones.


Ciertamente, parece que en general, la homosexualidad en el incanato no era bien vista (especialmente en la sierra), ya que entre las máximas de la moral inca incluía “no seas afeminado o pervertido”. Nada que temer: las máximas incaicas no equivalen a las leyes de Newton.

En la cultura aymara la homosexualidad era conocida y respetada; del mismo modo, entre los mapuches y guaraníes, principalmente en el pueblo guaraní donde se dice que tenían estas prácticas sexuales con normalidad y naturalidad, sin tener preocupación alguna. Todo esto se puede apreciar en la artesanía precolombina, como en los monolitos, ídolos, vasijas de barro, etc. (Fuente: Indymedia Bolivia 21/09/2009).

Así que dejemos en sus tinieblas al nacionalismo jurásico, entretenido con sus indiecitos de juguete. Sin embargo, no olvidemos que estos personajes y muchos otros menos pintorescos hormiguean en el mundo fuera del placard. Por eso hacen falta acciones cotidianas de emancipación, tácticas que desarticulen ese hormigueo y sus insidiosas larvas.

GÓMEZ