lunes, 28 de septiembre de 2009

INIMITABLE

Malinowsky se fue a las islas Trobriand, Levi-Strauss al Amazonas, Margaret Mead a Samoa, los antropólogos de los mundos contemporáneos van a las villas, yo me fui a la cancha. Una dosis de etnografía ideal para contrarrestar la melancolía de un domingo gris y ventoso. No encontré ni al bárbaro temible, ni al buen salvaje ni al indígena urbano. Sí hubo un viaje: el descenso a una napa de gregarismo erizado en torno a una contienda deportiva. En la tribuna, dos de los comportamientos básicos de la horda: adhesión y repulsa, traducidos a una copioso redoble verbal. Vocabulario y fraseología de la repulsa: "puto", "chupa-pingo", "culiao, hijo de puta", "culo-roto"... y la lista continua, algo previsible pero llamativo por su condición de cascada constante. Sobresale en el ardor de este flujo, dentro de un cántico, una invitación escasamente amable: "¡...andate a Bolivia y hacete culiar!". Por su parte, el no menos profuso repertorio de la adhesión deparaba alguna selección léxica de inesperado acicalamiento: "inimitable", se dice de la barra de Atlético en uno de los himnos de la nación decana. Sí, porque de un partido entre Atlético Tucumán y Lanús se trataba. Me olvidé de decirlo quizá porque lo que ocurría a mi alrededor en las gradas me resultaba más interesante que los acontecimientos del campo de juego. Y a propósito de aquel entorno mío, particular fascinación me producía el modo en que un hincha junto a mí repetía una y otra vez, incansablemente, con diferentes tonos pero sin pausa alguna, como si fuera un mantra, el himno decano. Cosas del éxtasis futbolero. En el segundo tiempo Atlético hizo dos goles, sin embargo Lanús no tardaría en igualarlo. Pero de eso que hablen los que saben. Yo me quedo con la confirmación de que el fútbol, la cancha y sus rituales son —como otras zonas del engranaje de la vida— mis tristes trópicos.

7 comentarios:

oscar barrionuevo dijo...

Cumpa,mi pasión es el fútbol, pero a mi tampoco me importa lo que sucede en el campo, más bien me atrapa lo que pasa alrededor, en la fila para sacar las entradas, en el humo de los choripanes, en los cánticos, en las persinadas cuando sale el equipo, en la mirada al cielo pidiendo ayuda, en las lágrimas, en los papelitos que tienen sus dos minutos de gloria,y en todo lo que el hincha cree y que no es verdad. El sólo lleva su patria en esa banderita. ¿Leiste a Eduardo Sacheri? A mi me gusta.
te mando un abrazo
oscar
PD: ¡Qué "culio" esos defensores del DK que se dejan empatar faltando 4 minutos!jajaj otro abrazo

Gustavo dijo...

No sé bien el concepto de trópicos, pero asimilándolo con lo poco que leí en los estados de facebook me produce semejante sensación, que al borde estoy de ser un fiel votante de la ignorancia :')

Mariel Dkna dijo...

Así es pedro...amo el futbol pero más amo las pasiones que despierta en las tribunas...muy buena tu visión, pero iguall como nos van a empatar sobre la hora...soy decana del alma y atletico es lo que me inspira ja...por eso tengo este blog y pronto saldra el programa...q mostrara justo lo que vos viste, mostrará la pasión, la conducta en un lugar donde las diferencias sociales, políticas o ideológicas se funden y sólo es fútbol, amor hacia el club y odio hacia el rival y el árbitro

saludos!, espero verte más seguro en el Monu que todavía no viste todo

Pedro Arturo Gómez dijo...

Oscar: no leí a Sacheri. Yo soy apenas un extranjero en el mundo del hincha. Y sí, esos defensores son unos culiaos.
Gustavo: Y... lea Tristes Trópicos de Claude Levi-Strauss y verá la miseria del mundo... del mundo de la antropología estructuralista. Yo, en realidad, lo estoy usando como metáfora de un mundo más mío.
Mariel: como ya dije, soy apenas un extranjero en el mundo del hincha.

Arlekin dijo...

Las estructuras de una sociedad de consumo permiten ser un antropólogo en lugares que son tan comunes como una cancha. Es lo contrario de quien piensa que "mejor quedarse en casa si lo pasan por la tv". He dejado el deseo del triunfalismo hace tiempo... quizás sea por que en mis momentos más miserables el teatro de mi vida era la cancha. Ahora pienso en otras cosas y que mi vida (afortunadamente) para por otros parámetros. No niego que aún sigo viendo los partidos por la tv del Atelético del Tucumán, pero no es mi muerte ni mi vida... solo es eso cuando mi circulo social lo transforma. Por cierto... Ganar... Perder... otra forma de sentirse pleno (en ambas direcciones).

Julián María dijo...

Que bueno que le des un poco de vida al blog che, esperemos que no tengamos que esperar a que jugués un futbol 11 o algo así para que te vuelva a leer por aquí, je.
Con respecto a la cancha, si, es todo un evento interesante, pero cansa, jaja.
Mientras, yo también estoy pensando en probar algo nuevo... voy a escribir criticas de películas (si, con su permiso claro, jaja).
Y por último, ¿cómo es eso de que "¡...andate a Bolivia y hacete culiar!" es necesariamente "escasamente amable"?, que racista che, jajaja.
Estamos en contacto, noto que andamos particularmente ocupados, pero ya nos vamos a juntar a ver peliculas... Abrazo!

Tucuman dijo...

PROFE, SIENTASE INVITADO A NUESTRO EVENTO, PASE Y COMENTE =D
http://eventoblogtucuman.com.ar/