El verano era una película de terror. Había monstruos en la soleada y vacía inmensidad de esos días. Monstruos detrás del éxodo total, en los rincones de las noches insomnes, entre los papeles que se apilaban ignorados… Los monstruos arrasaban con mi ciudad de cartón. Las reinas del grito hacían lo suyo y faltaban héroes. No había plan alguno. Los custodios de la razón y de la fe nada tenían que hacer con esa catástrofe de bajo presupuesto. Pesadilla de tiempo completo. El asesino volvía a la escena del crimen y se quedaba a vivir en ella. Escribía una y otra vez el nombre de su víctima en las paredes. Era su propio nombre. Era mi nombre. No había tormenta ni relámpagos. Los espejos no estaban cubiertos. Sólo ese nombre mío y sus rostros. Los vecinos no importaban. Cada uno en lo suyo, regando alegremente el jardín o la vereda. Mamá enferma, como de costumbre; bien, gracias. Las mascotas con sus gracias sin demasiada gracia. Pero no había manos enguantadas en cuero negro con puñales indiscretos, ni una cortina de baño arrancada por el peso de la muerte, ni un remolino de sangre yéndose con el agua por el sumidero. Las remakes son inútiles, molestas, inevitables. Las noches de luna llena eran solo noches sin amor. Los muertos en sus tumbas, ningún problema con ellos. Las horas eran las que metían miedo. Ir saltando de una a otra como sobre piedras resbalosas. Ir y venir, de una mansión embrujada a otra. El demonio es un anfitrión muy hospitalario, insiste siempre en hacerte quedar. Los demás eran incrédulos. Yo a veces rezaba. La calificación podría haber sido “apta para todo público”, “sin escenas de violencia”, “sin sexo”, “aburrida”. Final abierto. Un misterio. Fatalmente habría secuelas. Yo lo sabía, pero ayudaba saber también de otras películas de verano, menos obvias, menos dramáticas. Vos me hablabas de ellas cuando algún mensaje tuyo me contaba que no habías podido soportar la vida en la playa sin Los Ramones y tuviste que comprarte de emergencia un disco trucho. En esos momentos, los monstruos de mi película dejaban por un rato de romperme las pelotas. Así es que sigo vivo.
GÓMEZ


5 comentarios:
hola profe, buena reflexion, me encanta su forma de contar lo que le pasa de una manera novelezca, admiro, tambien sus clases y aspiro algun dia ser como usted, voy en camino a eso.
quiero contarle que soy alumna suya de la carrera de Comunicacion Social en Snatiago del Estero, quizás no sepa mucho de mi, ni yo de usted, pero lo unico que qiero decirle es que espero que siga haciendo lo que hace por que lo hace excelente. siga adelante, lo aprecio mucho.
Marcia Glas,o como cariñosamente me dicen mis compañeros "LA CHAQUEÑA", porque es da allí de donde soy.
Peter, qué recuerdos!
Viste qué lindos y soleados andan estos días? qué películas andarás rodando este verano? Por suerte, los sets de filmación van a ser totalmente distintos.
Un gran abrazo.
Creo que esta es la forma mas facil de que vea el blog, "Soy Benjamin".
Seguido le digo que buena nota de los graffos!.
Salutte
buena, pedro. viva la melancolia!
;)
Publicar un comentario en la entrada